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“Los sabores están vinculados a los saberes”

diciembre 4, 2008

“La relación del capital social con el vitivinícola tiene mucho que ver. Culturalmente somos deudores de la gente que está en esta actividad”, expresó  la antropóloga Josefina S. Dartiguelongue, en la conferencia inaugural de un foro en la Enoteca.
Señaló que la vitivinicultura es una “actividad muy  vinculada a la tierra, a la agricultura y al mundo de los sabores”. Y los sabores están totalmente vinculados a los saberes -sostuvo- porque son dos palabras que tienen la misma raíz latina, y que en definitiva es saborear
“Y este mundo está en los vinos frutados, en los perfumes, en las fragancias, en los arroblados que nos abren la mente y el espíritu y la experiencia corporal a todo lo demás”, añadió.
Dartiguelongue abrió el foro “El capital social en el proceso de cambio en la vitivinicultura argentina”, que se realizó en la Enoteca de Mendoza, organizado por la Corporación Vitivinicola Argentina (Coviar), y cautivó al público, conformado por empresarios, funcionarios, sindicalistas, que siguieron con gran atención su discurso.
Instalada hablando en el medio de la sala,  Dartiguelongue al referirse al capital social, un concepto que se supone superador al de recurso humano, señaló que el gran desafío en estos tiempos es reconocer en el plano laboral que “no hay riqueza ni estructura ni tecnología más valiosa que con aquellas personas con las que se vincula, con la que se trabaja;  con la que no sólo se comparte tiempo sino sueños, pasiones y esperanza”
“Por eso -agregó- el capital social pone mucho énfasis en valorar al otro no desde el prejuicio,  la medida del talento,  sino sabiendo que todo ser por el sólo hecho de existir es, vale e importa”
“La triada antropológica -insistió-  es no ver al otro en la medida de la conveniencia y de la funcionalidad.  Toda persona tiene -sostuvo- la posibilidad de crecimiento, aporte, creatividad, aún de aquellos que por frustraciones, inhibiciones  y por historias muy desgraciadas no tengan la forma de hacerlo de modo espontáneo”.
“Es bueno preguntarse en dónde y con quiénes uno se siente en real confianza, con quienes  y en qué lugares  físicos se  está más allá de los temores, de los cuidados de las reservas del miedo a las consecuencias de lo dicho. Esto que se menciona rápidamente es una tarea casi epopéyica  y que lleva la vida entera”, expresó la antropóloga y filósofa, luego, en la entrevista.
“Las relaciones sociales están muy teñidas de desconfianza,  muy frustradas por expectativas no cumplidas. Y además hay una enfermedad muy extendida que es la soledad en compañía. Esta especie de ensimismamiento y encerrona porque hay un vínculo de no garantía de que la exposición de lo que yo soy no sea lastimada, herida o devaluada”
“Para que haya productividad, precio justo, debe existir la real experiencia de la confianza entre el uno y otro. El capital social se basa en un vínculo ético muy fuerte, que es la generación de confianza”, dijo.

Luis Gregorio