Archive for the ‘Libros’ category

Soy Tango, una biografía de María Nieves

agosto 3, 2014

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María Oliva ha escrito el libro “SOY TANGO”, una biografía de María Nieves, recientemente editado por Planeta. La información corresponde al Foro de Periodismo Argentino (Fopea), entidad de la que Oliva es socia.

“El tango danza tiene algo muy especial: es la comunicación en la pareja. Por eso es que al bailarlo sentimos un sinfín de emociones, como el amor… y el odio. Yo nací para bailar el tango y moriré por mi tango.” María Nieves

Después de varios meses de entrevistas con María Nieves, la autora de este libro consiguió darle forma de biografía y, con una generosidad maravillosa, le cedió la primera persona a la bailarina que trascendió fronteras y representó a la Argentina en el mundo. En este libro María Nieves es conducida delicadamente a contar su vida, los momentos más oscuros y los más felices.

María Oliva es licenciada en Ciencias de la Información (Universidad Nacional de Córdoba), Máster en Periodismo (Universidad de la Florida) y Máster en Relaciones Internacionales (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales). Es la editora de la sección Internacional del diario El Cronista Comercial, donde trabaja desde hace más de veinte años. Hace diez años se enamoró del tango y, cuando conoció personalmente a María Nieves, tuvo la certeza de que ella representa la esencia femenina de este baile popular. Así fue como nació la idea de escribir sobre su vida y su trayectoria

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Medicina contra la malaria enloquece a soldados estadounidenses en Afganistán e Irak

abril 29, 2012

El tema es la trama central del libro “El cártel de Bagram” de Gustavo Sierra que acaba de ser publicado por Editorial LID en forma simultánea en España, México y Argentina. Lo presentó su autor, el corresponsal de guerra Gustavo Sierra, ayer sábado a las 19, en la Feria del Libro de Buenos Aires.

El sargento Robert Bales que cometió una horrible matanza hace apenas unos días en Afganistán (asesinó a 17 personas, nueve de ellos niños de corta edad) habría actuado bajo la influencia de una droga contra la malaria, la mefloquina, que provoca alucinaciones y paranoia y que el propio ejército suministra a sus soldados. Ya hay centenares de casos de soldados y oficiales que mataron o se suicidaron durante el servicio en Irak y Afganistán o inmediatamente después de regresar a casa a causa de la mefloquina.
El libro “El cártel de Bagram” de la editorial LID, en su colección Gallus, cuenta con absoluto realismo uno de esos casos, el del soldado hispano de origen argentino John Torres que murió en dudosas circunstancias en la base afgana de Bagram y la lucha de su padre, Juan Torres (inmigrante argentino, nacido en Córdoba, que vive en Chicago), por desterrar el uso de la mefloquina del ejército estadounidense y del mercado internacional (cientos de miles de viajeros toman esta medicina cada año como prevención del paludismo/malaria). El libro del corresponsal de guerra del diario Clarín de Buenos Aires, Gustavo Sierra, desnuda la realidad sobre las consecuencias de los conflictos bélicos lanzados por Bush –y tomados como propios por Obama– en el doloroso “regreso a casa”. Con un relato vibrante, de película, Sierra cuenta la historia de John Torres y lo que sucede con miles de chicos de origen hispanoamericano que se enrolan en el ejercito estadounidense y que ahora están muriendo a mayor velocidad que en la propia guerra, a razón de un suicidio cada 80 minutos (en el último año se registraron 6.500 suicidios de veteranos, casi una tercera parte más del total de las bajas en la guerra).
(Información de Andrés D´Alessandro)

Ramonet: “Periodista está para desvelar lo que no funciona en una sociedad”

octubre 17, 2011

Ignacio Ramonet vivió en España, Marruecos y Francia. Se doctoró en semiología  e Historia de la Cultura en Paris. El semiólogo español he publicado muchos libros se caracteriza sobre la problemática comunicacional e informativa en las sociedades actuales.

Recientemente la revista Ñ lo entrevistó con motivo de haber presentado en Buenos Aires su libro “La explosión del periodismo”, que lleva como sugestivo subtítulo: “Internet pone en jae a los medios tradicioneles”

“Los mejores periodistas  de la prensa televisada se están yendo al documental, efectivamente. Por otra parte, hoy en día, existe una gran angustia por parte de los periodistas  ya que su estatuto  social se ha degradado, a situación y escala internacional”, dijo Ramonet a la revista cultural del grupo Clarín.

 Por otra parte, Ramonet aportó de acuerdo a la posición y rol  de los periodistas en la Argentina y en Europa:  “Creo que el deber principal de un periodista es producir información según criterios profesionales. Hablar de periodistas militantes es una contradicción  en su término, pero existen. Lo que no es bueno para el periodista, ni para la relación que debe poseer este con la sociedad y el medio, son las empresas militantes. La sociedad necesita  del periodismo. El periodista está para desvelar lo que no funciona en una sociedad desde muchos puntos de vistas. El mayor interés del periodista es salvaguardar su derecho en dar una información que no es determinada por el poder del dinero y la política”.

Sebastián Miranda (CTMG)

Robledo Puch: sin perdón

octubre 4, 2011

Se negó el pedido de libertad al que sería el asesino serial más famoso de la historia argentina.

Era un joven de sólo 20 años cuando ingresó al penal; hoy con casi 60, es el preso más antiguo de la historia de nuestro país. Fue partir de la década del ’80 que, en algunas oportunidades, pidió la excarcelación, que siempre le fue negada con los mismos argumentos.

En marzo de este año cuando la abogada defensora, Patricia Colombo, elevó un nuevo pedido de excarcelación, “por agotamiento de pena”. La Justicia de San Isidro, sin embargo, decidió negarle la libertad al homicida, actualmente preso en la cárcel de Sierra Chica. El 31 de agosto, la Cámara de Justicia de San Isidro volvió a rechazar el mismo pedido, con el argumento de que el convicto “no muestra apego al trabajo ni al estudio”. Además descartó concederle la libertad condicional o el arresto domiciliario.

El escritor Osvaldo Soriano contó la biografía del asesino en “El Caso de Robledo Puch”para el mítico diario La Opinión, y el texto fue incorporado en su destacado libro “Artistas, Locos y Criminales”.

Carlos Eduardo Robledo Puch nació el 22 de enero de 1952, tuvo una infancia normal, sin complicaciones. Quienes lo conocieron sostienen que era un joven delgado y apuesto, tímido y correcto; es por esto que fueron muchos los que se sorprendieron con sus crímenes. Además destaca también por su excesiva inteligencia ya que habla más de tres idiomas y es muy hábil con el piano.

En la escuela, a los 15 años, conoció a su amigo y cómplice Jorge Antonio Ibáñez. “Una contestación irrespetuosa para su maestra lo lleva un día frente a la directora”, escribe Soriano. “Él suda muy frío, como le pasa siempre que alguien le impone una orden. De pronto siente que no puede más, que esa mujer le molesta. Toma una silla y la destroza contra la pared”. Tiempo después se lo acusó de robar $1500 por lo que abandonó definitivamente los estudios meses más tarde. En 1970, antes de cumplir los 18 años, abandonó también la casa de sus padres.

“Un día trazan el primer plan. Se trata de una joyería de menor importancia”. “No entienden demasiado y sacan cosas de poco valor. Detalles para corregir, piensa Robledo”. Después, el 3 de mayo de 1970, entraron a una casa de repuestos para autos, en Olivos. Robledo Puch mató de dos tiros al encargado, que dormía allí con su esposa. Ella recibió otros dos disparos, inmediatamente después, Ibáñez se abalanzó sobre ella y la violó, aunque la mujer no perdió la vida. El botín fue de $350.000. Ambos continuaron delinquiendo y, más adelante, conocieron a Héctor Somoza, que luego se uniría a la banda.

En junio del mismo año, Ibáñez violó a una joven de sólo 16 años. Andate, le gritó, pero cuando ella huía, le indicó a Robledo Puch, que estaba presente en el momento, que dispare. El asesino no dudó, y le lanzó 5 disparos. Tiempo después aplicaron la misma técnica con la aspirante a modelo Ana María Dinardo, pero ésta se defendió e Ibáñez no logró su objetivo. Esta vez Robledo Puch disparó 7 veces. “Antes de subir al auto, Robledo se detiene, mira el cadáver, toma puntería y le destroza una mano de un balazo. Ibáñez observa a su amigo, quizá con un estremecimiento de temor. Vuelven. Para Ibáñez sería la última aventura”, sostiene Osvaldo Soriano. Pues tan sólo un mes después, los dos cómplices sufrieron un accidente de tránsito en el que Ibáñez perdió la vida. Según rumores se trató de una estrategia del ángel para deshacerse de su antiguo compañero.

Continuó robando y asesinando con la ayuda de Somoza. Según afirma Soriano, en una ocasión, mientras robaban una agencia automotriz, “el sereno Juan Carlos Rosas dormía junto a una fosa del taller. Robledo se acercó a él por detrás de un coche. Tomó puntería y sostuvo su brazo derecho con la otra mano: Rosas no alcanzó a despertar”. El 3 de febrero de 1972, tuvieron una discusión en pleno robo. Robledo Puch acusó a su nuevo compañero de “traerle mala suerte”, sacó su arma y lo asesinó. Luego con un soplete le destruyó el rostro y las manos por completo, el objetivo: no ser identificado. Sin embargo, el macabro e inteligente asesino no tuvo en cuenta el detalle más obvio, es que olvidó sacar de los bolsillos de Héctor Somoza su cédula de identidad. “Ese día, el subcomisario Felipe Antonio D’Adamo lo detiene frente a su casa y le pone las esposas”, relata Soriano.

Los periódicos de la nación prácticamente se obsesionaron con el caso. Hasta el punto que Carlos Eduardo Robledo Puch fue ridiculizado y sobreexpuesto por los medios que  destacaron constantemente su vida privada y su secreta homosexualidad. Además le pusieron apodos humillantes como “el monstruo”,  “el muñeco maldito” o “el unisex”, entre otros.

El juicio duró poco. “Los médicos policiales revisan al acusado y existe la impresión de que su desequilibrio no le servirá para eludir la condena a cadena perpetua. Los especialistas esbozan explicaciones contradictorias”, dice el escritor, que luego agrega “ninguna de ellas sirve para determinar las causas que llevaron a un joven de 20 años a aniquilar por la espalda a quienes se cruzaban en su ansioso camino”.  Fue condenado a cadena perpetua por diez homicidios calificados, un homicidio simple, una tentativa de homicidio, diecisiete robos y una violación, entre otros.

Osvaldo Soriano concluye su rela -en aquellos setentistas años- al afirmar que “la policía, que ha dedicado sus mayores esfuerzos a la detención de guerrilleros, a los que denomina “delincuentes políticos”, da la impresión de ser vulnerable frente a quien ni siquiera es un profesional, sino un psicópata”.  Sara Lombino. (CTMG)

Matrícula: 18.627

Colombres presentó su última novela en la Feria del Libro de Mendoza

septiembre 9, 2011

Se trata de “El callejón del silencio”, que es parte de una trilogía del autor
Dentro del marco de la Feria del Libro que se desarrolla en la plaza San Martín, hasta este domingo 11 de septiembre, se han presentado (y se presentarán) varias obras, entre ellos las de Feinmann, Goloboff o Russo. Pero tal vez una de las más interesantes pero no tan difundida fue la presentación de la última novela de Adolfo Colombres.
Colombres, nacido en Tucumán en 1944, posee una larga trayectoria no solo en la literatura de ficción (cuenta con 13 novelas publicadas), sino que también es ensayista, se graduó en Derecho en la universidad de la UBA y realizó estudios de filosofía, literatura y antropología. Aunque proclama “quedé escrachado como antropólogo”, afirma que se identifica “profundamente con la literatura, la ficción”.
Presentó su última novela, en la sala “Elina Alba” (el ex banco Hipotecario en la esquina de Gutiérrez y 9 de Julio) el martes a la noche. Su más reciente libro “El callejón del silencio” es una continuación de su anterior novela “El exilio de Scherezade”, aunque se puede leer con independencia. En esta nueva obra juega con la ficción y la realidad, llevando al lector a estar todo el tiempo oscilando entre que es cierto y que no lo es. Este no será el final de la historia ya que Colombres está trabajando en próximo relato que cerrara la narración.
El autor también estuvo a cargo de un seminario de “Antropología de la Literatura” que incluyó tres módulos: la devaluación contemporánea del lenguaje, la cuestión del estilo o los recursos del éxtasis – los elementos verbales del estilo y el transvasamiento de la oralidad a la escritura.

Griselda Fornés
(CTMG)

“Microrrelato no es hermano menor de ningún género”

agosto 14, 2011

Leandro Hidalgo, exponente de la literatura mendocina. Sus cuentos han sido recogidos en revistas especializadas, antologías, diarios y páginas web, nacionales e internacionales. Como escritor, ha participado de importantes congresos y seminarios y ha sido premiado en numerosos concursos literarios.

Leandro Hidalgo es un joven sociólogo y escritor mendocino de 29 años. Su tesis de licenciatura abordó la minificción como género literario y en su corta carrera se ha convertido en el más importante cultor del género en la provincia. En esta entrevista, conoceremos un poco sobre su obra y su opinión sobre particularidades del mundo literario.
¿Cuántos libros has escrito?
Hasta ahora, para un escritor tan incipiente y con apenas una obra iniciada, es difícil de decirlo, porque, si fuese por libro editado, solamente tengo uno escrito. Inéditos tengo tres.
¿Cuáles son? Contame un poco de cada uno.
Son tres géneros. El primero, “Preludio a rombos naranjas”, del año 2000, es una novela tradicional, con una mayor cantidad de personajes que se sostienen en el tiempo. El segundo es “Zona paréntesis” un libro de cuentos de cuatro o cinco carillas concatenados unos con otros. El primer cuento está relacionado con el último y, por ese motivo, digo que es una crónica. El más conocido de ese estilo es “Crónica del ángel gris” (de Alejandro Dolina). Los otros dos son libros de microrrelatos, que es un género que recién ahora los críticos lo están tomando como tal: “Instantáneas-100 fotos”, una edición manual muy pequeña del año 2005, que considero inédita, y “Capacho”, que editó y publicó mi editorial Macedonia en diciembre del 2010.
Se puede decir que sos un estudioso y un especialista del microrrelato ¿Cómo lo definís?
La microficción tiene mucho del cuento tradicional, el ensayo, la poesía, pero también es un género por sí solo, independiente. No es la hermana menor de ninguno. Es un género que existió siempre aunque, últimamente, ha logrado establecerse como tal, con un marco de trabajos, estudios e investigaciones. Tiene un claro antecedente que es “Cuentos Breves y Extraordinarios” de Borges y Bioy Casares, en donde, en el prólogo, explica que lo esencial de lo narrativo está en esas piezas breves, que lo demás es ilustrativo. La microficción debe ser inesperada y sugerente y requiere de un trabajo de orfebre, como buscar oro en la arena.
¿Qué te inició en el camino de la escritura?
A escribir empecé, más que nada, por el ambiente de la música. En los últimos años de la primaria, escuchaba mucha música. Después, cuando comencé la secundaria, empecé a formar bandas y, como la necesidad era hacer canciones para poder tocarlas y había que escribir letras, me empecé a interesar mucho con la escritura. Así, me empezaron a llegar libros más o menos buenos y, mientras todos mis amigos se iban yendo más a lo musical, con el paso de los años, yo me fui metiendo más en el camino de las letras. Entonces, de las canciones pasé a escribir poemas y, después, intenté emular a Cortázar, que es lo que uno siempre pretende en un principio.

Hace poco fue editado Capacho ¿Qué tiene que hacer un escritor para dejar de ser inédito?
Yo pienso que eso es lo segundo más difícil de todo lo que hay que hacer. Lo primero, es hacer un libro que sea bueno.
Hay dos maneras para publicar. El que quiera publicar lo puede hacer tranquilamente si junta la plata suficiente para hacerlo en una imprenta; luego no faltan lugares para presentarlo. Pero el problema que esto trae es cómo distinguir los libros buenos de tantas cosas que salen sin filtro. Un libro así no goza de muy buena salud. La otra forma es la que, por lo menos, intenté hacer yo: primero, buscar una editorial que se ajustara a quien soy, prácticamente nadie, y, segundo, que tuviera cierto prestigio, que considero que tengo. En esa mezcla, encontré esa editorial, que conocí en un congreso de literatura en Rosario. Es una editorial con una difusión pequeña, pero que, como los autores de microficción que tiene son importantes, me permitió entrar en un catálogo de escritores muy buenos.
¿El escritor debe tratar de publicar todo lo que pueda o debe tener cierta paciencia con eso?
Hay varias opiniones sobre eso. Autores como Lamborghini dicen que primero hay que publicar y después escribir. Hablando de la música, Andrés Calamaro, por ejemplo, publica todo lo que hace. Publicar es algo que te llama, porque acaricia el ego, pero después te arrepentís, porque publicás algo que te pareció bueno y después creciste dos años, leíste más y te diste cuenta de que era despreciable. Yo pienso que hay que esperar un poco para publicar, tener un mínimo de maduración, cosa que, después de dos años, pensés que tu libro publicado es malo, pero no tan malo como el primero que no publicaste.
¿Dónde se distribuye Capacho?
La editorial lo distribuye solamente en Buenos Aires y no en el interior. Acá en Mendoza yo soy el encargado de la distribución.
¿Qué escritores mendocinos destacás?
Facundo Mercadante, Javier Piccolo y Daniel Potashner son de los mejores escritores que hay en Mendoza.
¿Qué opinás acerca del nivel de consumo de literatura?
No descubrimos nada con decir que no se lee y, que la gente no lea, es uno de los problemas. Por otra parte, la poca gente que lee, lee lo que propician en los catálogos de las revista culturales, como la del diario Clarín. Allí, se establecen los libros del canon, porque esas grandes empresas tienen una conexión estrecha con las editoriales. Entonces, en esos catálogos, se publican los libros que hace, por ejemplo, editoriales como Alfaguara o Planeta y eso se reproduce para que la gente compre ese tipo de libros. La otra literatura, un poco más desconocida, no se lee. Pero eso también es un problema de nosotros, los escritores, los hacedores culturales, porque lo que hacemos es justamente separar al público, crear un gueto de supuesta alta cultura o de supuesta intelectualidad en donde nos leemos entre nosotros y nos peleamos entre nosotros, mientras que, a la gente, no le importa qué dice Leandro Hidalgo, qué dice Facundo Mercadante, qué dice la revista que hicieron los chicos allá a la vuelta. Creo que el problema parte de nosotros, de qué hacemos para generar lectores, para acercar la literatura a todo el público. Javier Piccolo me decía que no le importa si a mí no me gusta su libro, que lo que él quiere es que el vecino le diga “che, qué buen poema, se lo voy a regalar a mi mujer”. Me pareció una visión muy buena y renovadora, desmitificadora de la literatura, como también ya lo han hecho Fontanarrosa o Soriano.

Hernán Araujo (CTMG)

Fotos: Portada de “Capacho” y presentación del libro en Chile
Fuente Imágenes Google/ Internet

Cosmética del enemigo en una colección

octubre 14, 2010

Autora: Amélie Nothomb; Editorial: Anagrama; Reedición año 2010 de Página 12 (Los 40 de Anagrama); Páginas: 96

La historia transcurre en un aeropuerto tras el anuncio de la demora del vuelo del empresario Jéromê Angust, a quien se le presenta un interlocutor, Textor Textel. Con Textel, pese a su falta de voluntad y sin darse cuenta, irá entablando una profunda conversación. La cual irá tornándose cada vez más densa hasta llegar a unos de los secretos más oscuros del empresario. Esta charla de alto vuelo nos paseará desde críticas filosóficas, religiosas y racionalistas, la relatividad de la culpa, pasando por el cuestionamiento al amor y un serio análisis de la cosmética como ciencia de orden universal que determina al mundo. Temas, no tratados en vano, que preparan el descubrimiento del siniestro secreto que se encierra: una historia de amor poco feliz con muerte de por medio.

Poco a poco iremos descubriendo como al final del relato Textor Textel se define como alter ego de Jéromê Angust. Atormentándolo por el peso de la culpa y casi sin dejarlo en paz, este personaje lo llevará a un fatídico desenlace.

Novela francesa corta de rápida y sencilla lectura, que apareció recientemente en los kioscos reeditada por Editorial La Página, en una colección semanal, nos mantendrá atentos hasta el final sin posibilidad de dispersión. La obra tiene cero por ciento de desperdicio y es altamente recomendable por la liviandad del comienzo y la crudeza del fin.
Ayelén Galván (CTMG)