Archive for the ‘Ciencia’ category

Investigaciones sobre el cáncer: premian a Gabriel Rabinovich

agosto 22, 2014

Gabriel Rabinovich

Informó la Fundación Bunge & Born que fue distinguido el doctor Gabriel Rabinovich por sus investigaciones sobre el cáncer.
Hace 50 años que la Fundación otorga este premio, considerado el más importante de la Argentina. En 1964 lo dio por primera vez al ingeniero agrónomo Lorenzo Parodi por sus trabajos en Ciencias Agropecuarias. En 1965 lo recibió el doctor Luis F. Leloir, antes de que se lo distinguiera con el Premio Nobel de Química en 1970.

Todos los años la Fundación Bunge y Born, a través de un jurado, elige al premiado entre candidatos seleccionados de diferentes disciplinas: Medicina, Economía, Derecho, Física, Química, Biología Molecular, Arqueología, Geología, Ciencias del Ambiente y otras.

Rabinovich, de 45 años, es el primero que recibió en forma sucesiva de la Fundación Bunge y Born, el Premio Estímulo a Jóvenes Científicos (2005) y ahora el Premio mayor. El Jurado resaltó la trascendencia de sus trabajos sobre inmunología del cáncer y otras enfermedades, porque abrieron un nuevo paradigma. “Sus aportes fueron sustantivos”, dijo el Jurado, y se publicaron en revistas de alta calidad internacional.

El científico nació en Córdoba y se graduó de bioquímico y doctor en química, especializándose en inmunología. Es investigador principal del CONICET y dirige el Laboratorio de Inmunopatología en el Instituto de Biología y Medicina Experimental (IBYME) que fundó en 1944 nuestro primer Premio Nobel en ciencias, Bernardo A. Houssay.

Añade la información: “A los 30 años (1999), Rabinovich se acercó a la Fundación SALES para solicitar ayuda. Por falta de apoyo había emigrado a Inglaterra y tenía ofrecimientos para volver a irse del país. SALES decidió apoyarlo otorgándole una beca, construyéndole un moderno laboratorio en el IBYME con moderno equipamiento y becándole a más de 40 jóvenes científicos en 15 años, además de costear los gastos de investigación, viajes a congresos, etc.

“Dos familias argentinas, Ferioli y Ostry, junto a miles de ciudadanos colaboraron para evitar que jóvenes científicos emigraran a otros países”

En estos meses se informó sobre el impacto mundial y periodístico que tuvieron las investigaciones de Rabinovich y su equipo contra distintos tipos de cáncer.

En la imagen, Gabriel Rabinovich

Información y foto: Fundación Sales

Anuncios

Murió Andrés Carrasco, investigador “antiglifosato”

mayo 17, 2014

A los 67 años murió Andrés Carrasco, quien fue director del CONICET y un referente en el combate del uso masivo de agrotóxicos. Criticó los procedimientos llevados a cabo por grandes compañías agroquímicas de implementación de pesticidas y modificaciones genéticas sobre los alimentos, como Monsato, la cual desembarcó en Córdoba de la mano de la presidenta y del gobernador de esa provincia on un gran apoyo político y una rentabilidad millonaria.
En 2009, el ministro de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao, le quitó toda legitimidad al trabajo donde Carrasco alertaba sobre perjuicios para la salud en torno al uso del herbicida glifosato, que se utiliza en el cultivo de soja en casi toda el área cultivable del país.
Andrés nació en 1946 y en 1971 se recibió de médico en la Universidad de Buenos Aires. A lo largo de su carrera se especializó en embriología molecular y genética.
Con más de 30 años de carrera, fue presidente del Conicet y jefe del Laboratorio de Embriología de la UBA. Tuvo descubrimientos muy importantes en la década del 80 y trabajó constantemente en los 90, hasta que inició su lucha contra el glifosato cuando estudió el impacto de los químicos en embriones.
En agosto de 2010 estuvo en Chaco, en el conocido episodio de La Leonesa. Estaba por dar su charla, pero empresarios arroceros y punteros políticos intentaron “lincharlo”. “Había concurrido a una escuela de un barrio fumigado, y no pudo hablar. Lo sorprendió la violencia de los defensores del modelo”, señala, al recordarlo, el periodista de Página 12 Darío Aranda.
El especialista realizó tareas de investigación en diversas Universidades entre las que se destacan la Universidad de Basilea de Suiza, Instituto de Biología Molecular de la Universidad de Indiana, Departamento de Genética Molecular perteneciente a la Universidad de Texas, Universidad de California, entre otras.
Así mismo fue miembro activo de diversas sociedades científicas como de la Sociedad Argentina de Neuroquímica (SAN), Sociedad Argentina de Investigación Bioquímica (SAIB) y la Asociación Argentina de Biología del Desarrollo (AADB).
Además dictó y participó en numerosos cursos y simposios tanto de nivel nacional como internacional y posee publicaciones en libros desde 1971 referidos a la temática “Biología Molecular y la Embriología”.
“Optó por otro camino: cuestionar un modelo de corporaciones y gobiernos y decidió caminar junto a campesinos, madres fumigadas, pueblos en lucha. No había asamblea en donde no se lo nombrara. No existe papers, revista científica, ni congreso académico que habilite a entrar donde él ingresó, a fuerza de compromiso con el pueblo: Andrés Carrasco ya tiene un lugar en la historia viva de los que luchan”, escribió Aranda.

Miguel Bartoluce (CTMG)

Aconcagua mide 6.960,8 metros

septiembre 4, 2012

Presentaron un informe científico sobre Coloso de América
El equipo integrado por científicos de diversas instituciones académicas de Mendoza, nacionales y del exterior, dio a conocer los resultados de sus complejas investigaciones alrededor del Aconcagua en un acto realizado en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo. El dato más esperado: el Coloso de América tiene una altura de 6.960,8 metros sobre el nivel medio del mar.

Presidió el acto el rector de la Universidad Nacional de Cuyo, Arturo Somoza, a quien acompañaron en la presentación institucional la decana de Filosofía y Letras, Adriana García; el subdirector del Instituto Geográfico Nacional (IGN), Julio Benedetti, y el director de Recursos Naturales Renovables del Gobierno de Mendoza, Daniel Gómez.

La presentación técnica estuvo a cargo del director del Programa SIGMA (Sistema de Investigación Geodinámica del Monte Aconcagua), Luis Lenzano, y del responsable de las mediciones y futuro director del IGN, Sergio Címbaro.

Participaron del acto, también, el secretario de Ciencia, Técnica y Posgrado, Carlos Passera, y el codirector del SIGMA, Jorge Barón, de la UNCuyo, junto a una nutrida concurrencia de investigadores, docentes, estudiantes, miembros del Cuerpo de Guardaparques y de la Patrulla de Rescate del Parque Aconcagua, guías y empresas vinculadas con la actividad andinista.

El SIGMA

El director del SIGMA destacó el carácter solidario y de construcción colectiva que inspira al programa, “superando las estructuras individualistas” que suelen predominar en el mundo científico. En ese sentido, menciónó la participación de la UNCuyo, la Universidad Nacional de Rosario, del Instituto de Ciencias de la Tierra filial Mendoza, del IGN, de las Universidades estadounidenses de Memphis, Hawaii yOhio.

Junto con esa colaboración, hizo hincapié en el aporte financiero que sustenta las actividades por parte de la Agencia Nacional de Ciencia y Técnica, del CONICET, de la UNCuyo y de la National Sciences Foundation de Estados Unidos.

Respecto del financiamiento, señaló que ello es una muestra clara de la “confianza de las instituciones en las actividades desarrolladas y, especialmente en los resultados obtenidos”. Al respecto, subrayó: “Nosotros no entendemos la Ciencia y la Técnica sin resultados”.

Lenzano expuso, en una rápida enumeración, las numerosas investigaciones de diversas características llevadas a cabo en sitios clave selccionados alrededor del Aconcagua, utilizando instrumental y tecnologías de última generación, con el objeto de determinar de manera certera el comportamiento de los glaciares.

Estas investigaciones, apuntó por otra parte, forman parte de un programa internacional de estudio de los Andes Centrales, que a través de 2.700 puntos y 100 estaciones tiene como objetivo “medir las variaciones que registra la corteza de la Tierra”.

En ese marco situó “dos años de mediciones con GPS y de gravedad” para determinar “la altura del Aconcagua”.

La medición

Sergio Címbaro explicó por qué era necesaria una nueva medición del Coloso de América. El único antecedente que había al respecto era una investigación realizada por la Universidad de Buenos Aires en 1956, que dio como resultado una altura de 6.959,6 metros. Tras 56 años, y teniendo en cuenta los progresos alcanzados en investigación científico, se hacía necesaria una nueva medición aplicando los instrumentos científicos actuales.

En ese sentido, el científico advirtió que “hoy no son comparables los datos, no se puede decir que la altura del cerro aumentó o disminuyó” entre las dos mediciones, precisamente por las distintas metodologías de investigación utilizadas.

Sin embargo, subrayó y, de alguna manera, se felicitó de que entre el resultado obtenido ahora, de 6.960,8 metros, y el anterior, “la diferencia sea de apenas 1,20 metros”.

Sobre los conocimientos e instrumentos de última generación, Címbaro hizo una detallada explicación. Y en ese aspecto destacó los aportes realizados Por las Universidades Nacional de Cuyo, Rosario y San Juan, la Dirección de Recursos Naturales Renovables de Mendoza, el Instituto de Estudios del Ambiente y Recursos Naturales (IDEARN) de la Filosofía y Letras, del Instituto Argentino de Nivología y Graciología (IANIGLA) del CONICET y del Instituto Geográfico Nacional.

Igualmente, agradeció la colaboración determinante para todo el proceso del Cuerpo de Guardaparques, de la Patrulla de Rescate de la Policía de Mendoza, de los guías y portes del Parque Aconcagua y de las empresas Aymará y Fernando Pierdomo.

Las instituciones

En su presentación institucional, el rector Somoza definió el Aconcagua como “símbolo de Mendoza y la Argentina con una gran proyección internacional” y como “foco de atracción no sólo popular sino también científica”, por lo que “hay que aprovechar para instalar los estudios acerca de él”.

Felicitó a todos los involucrados por haber “constituido una red de instituciones de distinta naturaleza, provincial, nacional e internacional”.

Tras recordar que alguna vez fue titular de la Dirección de Recursos Naturales Renovables de Mendoza, Somoza expresó su “convicción de que los nuevos conocimientos adquiridos a través del programa SIGMA redundarán en una mejor calidad de vida de Mendoza”, por estar referidos a temas tan importantes como “el agua y la problemática sísmica”, por lo que “seguramente tendrán una fuerte repercusión sísmica”.

La decana García destacó la “construcción colectiva que incluye muchas tareas silenciosas y personas paradigmáticas” involucradas en el programa” y, además, que éste se lleva a cabo “en momentos de encrucijada nacional, en la que registran cambios profundos enfocados en la democratización de la ciencia”.

También valoró la vinculación de tantas instituciones “sin perder su identidad, con el objetivo de beneficiar a una sociedad de riesgo”, por las muchas aristas que se deben conocer la hidrología, la sismología, las redes viales y los medios de transporte.

Daniel Gómez ubicó las actividades referidas al Aconcagua en el marco de “muchos proyectos que compartimos la Provincia y la Universidad, como la Ley de Ordenamiento Territorial y el Plan Estratégico 2020”, vinculación que constituye uno de los ejes estratégicos de política de la UNCuyo.

Recordó que alrededor de 7.000 andinistas ascienden anualmente a las alturas del Aconcagua, la mitad de los cuales intentan hacer cumbre, pero suman unos 150.000 los que visitan el Parque cada año, una gran parte ellos extranjeros.

Por lo cual, consideró que el programa SIMGA puede constituirse como “un gran laboratorio de altura, útil para todo el mundo”, lo que sin duda “dignifica y compromete mucho más en esta tarea al Gobierno de Mendoza”.

El subdirector del Instituto Geográfico Nacional se felicitó que el acto de presentación de los resultados del programa se haya realizado “en sede universitaria”. Recordó que la institución tomó nuevo impulso tras su cambio de denominación en 2009 en su responsabilidad de medir y controlar el territorio nacional.

En ese sentido, indicó que el Instituto cuenta ya con “oficinas en las provincias, encaradas por los Gobiernos Provinciales, con un representante del IGN pero designado por las provincias”. Esta política -explicó- busca que “las funciones del Instituto se cumplan según las necesidades de los actores del territorio y que la Cartografía se elabore según las realidades locales”.

Uno de los aspectos que señaló fue la importancia de la construcción de refugios, en la que IGN ha colaborado específicamente y, en ese sentido, evocó la política desarrollada en sus gobiernos por el Presidente Perón.

Finalmente, entregó al rector Somoza un Mapa de Cartografía de la Argentina en definición de 1:500.000, una publicación institucional del IGN y el primer número de la Revista del Instituto titulada “El ojo del cóndor”.

El acto finalizó con la entrega de diplomas de reconocimiento a investigadores, grardiaparques, miembros de la Patrulla de Rescate, colaboradores de la Facultad, a la empresa Aymará y a la autora del video que narra la historia del Programa SIGMA, Cecilia Agüero.

Informe: Prensa UNCuyo

Proyecto de la Universidad Nacional de Cuyo es finalista en concurso del Instituto Balseiro

noviembre 22, 2011

 

    Un equipo de investigadores, profesionales y estudiantes avanzados    patrocinado por la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional    de Cuyo, de Mendoza,  fue seleccionado entre los cinco finalistas del Concurso de    Planes de Negocio de Base Tecnológica que organizó el Instituto    Balseiro (IB50K), que reparte 50.000 dólares entre los tres    proyectos ganadores.

    El proyecto se denomina “Cultivos de microalgas asociados a plantas    cementeras” y se inscribe en el área temática “Biotecnología –    Tecnología aplicada a la energía”.

La presentación y defensa del trabajo, ante un Jurado especialmente    constituido, estará a cargo de la representante legal administrativa    María Florencia Codina, ingeniera industrial y becaria del CONICET.    Tendrá lugar el próximo viernes 25 de noviembre, en el Instituto    Balseiro.

    Con la dirección del ingeniero Jorge Barón, integraron el equipo    Stella Maris Da Silva, co-directora; Carolina García, microbióloga;    Carlos Irigo, ingeniero; Guillemo García, técnico.

    Además, los estudiantes avanzados Florencia Gobbi y Gabriela Pérez,    de Ingeniería Industrial, y Julio Buonfigli, de Ciencias Básicas    (UNCuyo); Anahí Fonollá, Paula Sacre y Emmanuel Merlo, de Ingeniería  Química (UTN-Facultad Regional Mendoza), y Mariángeles Avila, de    Bioquímica Universidad Maza). Se contó, además, con el apoyo de la    especialista en el cultivo de microalgas María Virginia Sánchez  Puerta.

    La Fundación Universidad Nacional de Cuyo (FUNC) aportó su apoyo en    temas financieros, relación institucional, comercialización,    estudios de mercado, desarrollo de productos tecnológicos,   protección de propiedad intelectual y gestión de fondos.

    El proyecto consiste en implementar un sistema de cultivo de    microalgas en plantas cementeras como medio de mitigación de gases  de efecto invernadero y de producción de biomasa útil como  combustible. Se trata de una idea innovadora, sustentada en  experiencias a pequeña escala y no explotada aún a escala  industrial, con alto potencial de negocio ya que la integración de  tal cultivo a una planta cementera posibilita no sólo mitigar  emisiones de CO2, sino también reutilizar la biomasa obtenida como  combustible en los hornos. Como resultado, se reducirá la  dependencia de combustibles fósiles y también los costos operativos.

   Informó Prensa de la UNCuyo que  el mercado de las plantas cementeras es apropiado para estos    sistemas, ya que tienen una elevada producción de CO2 y una demanda    (usualmente insatisfecha en meses de invierno) de combustibles para    mantenerse operativas.

    Desde el año 2009 y en el ámbito de la UNCuyo, el equipo de    investigación cuenta con un laboratorio completo destinado    exclusivamente al estudio de las microalgas y a la optimización del    proceso productivo para su aplicación industrial.

    Allí, ha logrado identificar tecnologías promisorias para cada etapa    del proceso, con especial innovación en la cosecha. También, se han    logrado avances importantes en el desarrollo de dispositivos de    disolución de CO2, un aspecto inherente del proceso de cultivo de    microalgas. Estas tecnologías han sido probadas a escala de piloto    pequeño (del orden del m2), arrojando resultados altamente    satisfactorios. El paso siguiente es emprender un piloto del orden    de la hectárea, para poner a punto las técnicas y procedimientos que    permitirán su aprovechamiento rentable a escala industrial.

    La originalidad de la propuesta se basa en la introducción de estas    tecnologías en el mercado regional o nacional. En este sentido, el    proyecto tiene alto potencial de liderazgo gracias a los avances    logrados en experimentaciones propias a lo largo de dos años de    investigación.

    La oportunidad de negocio del proyecto radica fundamentalmente en    dar impulso a un mercado no desarrollado y con gran potencial de    crecimiento, dado por el cultivo de microalgas asociado a plantas    cementeras. El negocio será ofrecer a estas industrias una    herramienta para resolver dos importantes problemas inherentes a su    proceso productivo, relacionados con el actual escenario    medioambiental: las emisiones de gases de efecto invernadero.