La Naranja Mecánica pulsó la Casa El Enemigo

la naranja mecanica afiche

La dicotomía entre el bien y el mal continúa inquietando corrosiva a los espectadores de La naranja mecánica (A clockwork orange), la película de Stanley Kubrick,  a 44 años de su realización. Como escribió el crítico José Miguel Viña Hernández, en El Espectador Imaginario, el film “sigue emanando un zumo de sabor ambiguamente amargo, como la condición humana”. Su atemporalidad la convierte “en un legado generacional”.

Ante espectadores atentos -y en algunos casos desprevenidos-, el film fue exhibido en Mendoza, el sábado último, en la Casa del Enemigo, entre viñedos y nubes acechantes, como parte  del ciclo Vino el Cine, organizado por Bodegas de Argentina

En oportunidad de un homenaje hace seis años al actor principal, Malcom McDowell, en el Festival de Sitges, Cataluña,Viña Hernández  recordó que  La naranja mecánica (1971) tomó  como punto de partida la novela, del mismo nombre, que Anthony Burgess publicó en 1962.

“Con La naranja mecánica, Kubrick insiste en un tema que a base de repetirlo se convierte casi en leitmotiv de su filmografía: la crítica a la autoridad como fuerza represiva”, expresó el crítico en la edición digital de El Espectador Imaginario, desde Barcelona, en noviembre de 2009. “¡Con qué facilidad destapa la hipocresía y la hace caricatura!”, señaló Viña Hernández en el artículo crítico Paradojas de la ultraviolencia,  “En esta película, la policía usa métodos tan execrables como la barbarie injustificada del criminal. Pero, sobre todo, roza la náusea la manera en que Alex (N.del R. el protagonista) es utilizado (en el sentido literal del término) por los agentes políticos para lograr una imagen específica. En pocas palabras, la autoridad en crisis”, sostuvo el articulista.

Desde Chachingo

Alejandro Vigil, el enólogo argentino, top en la actualidad a nivel internacional, efectuó la presentación de la película y señaló que es bueno en estos tiempos de tensión política tener presente la cuestión social que refleja el film.

Antes había dado la bienvenida “desde Chachingo”, “la loma de Chachingo”, en alusión a un lugar al que los mendocinos ubicaban (o ubican) en el imaginario colectivo como muy alejado, pero que está a algo más de 2o kilómetros de la ciudad de Mendoza. Chachingo es la localidad del departamento Maipú, provincia de Mendoza, donde se encuentra La Casa El Enemigo, y la bodega en la que Vigil es hacedor de vinos prestigiosos.

Desestructurado, tal como se muestra, Vigil compartió la exhibición de la película degustando con los espectadores, en la noche intensa, como la película y los vinos que elabora. El Enemigo y Naranja Mecánica: una conjunción de estilo.

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