Los Pumas: crecimiento que no se detiene por una derrota

Luego del tercer puesto en 2007, la unión argentina de Rugby impulsó un cambio radical para integrarse al Rugby Championship y llegar a su segunda semifinal de un Mundial. En 2016, Argentina tendrá una franquicia en uno de los campeonatos más importantes del planeta: el Súper Rugby

Este domingo en Twickenham, Los Pumas intentaron alcanzar su primera final de un Mundial en su historia y lo hicieron teniendo en cancha 11 jugadores formados con un plan que revolucionó el rugby argentino y lo llevó a formar parte de la elite de este deporte.

Tras conseguir la medalla de bronce en Francia hace ocho años, la UAR impulsó una serie de cambios que están dando sus primeros resultados en Inglaterra 2015 pero que tienen objetivos pautados para el año que viene y para el próximo mundial que se disputara en Japón, dentro de cuatro años.

A lo largo de la historia este deporte en nuestro país, se desarrolló de manera amateur, con muchos rugbiers insertándose en Europa, hasta que en 2008 se hizo un giro de 180 grados y se impulsó la implementación del Plan Nacional de Alto Rendimiento (Pladar) para integrarse al nivel de competencia de los países del Hemisferio Sur: Nueva Zelanda, Australia y Sudáfrica, ganadores cada uno de dos de las siete ediciones de la Copa del Mundo, supremacía que solo pudo romper Inglaterra en territorio Wallabie en 2003.

Los Pumas llegaron dos veces a semifinales de un Mundial (2007 y 2015) algo que además de los campeones solo hicieron Gales y Francia. Desde 2012 compiten en el Rugby Championship, donde en 2015 alcanzaron el tercer puesto, y a partir del próximo año competirán en el Súper Rugby, el campeonato profesional de equipos más importante del Hemisferio Sur.

Actualmente 24 de los 31 integrantes del plantel y el cuerpo técnico pasaron por el Pladar de alguna manera y para 2016 ya se contrataron 45 jugadores. Solo estos podrán representar al país en las diferentes franquicias y selecciones, descartando a los que actúan en Europa.

Desarrollo de este proceso

En el año 2008, la Unión Argentina de Rugby impulsada por el jugador nacional Agustín Pichot comenzó a reclamar a la International Rugby World la inclusión en una competencia anual internacional. El director de Rugby de la UAR, Martin Mackey, había comentado que para ser aceptados se debía desplegar un Plan Estratégico que no fuese en contra del rugby social que se juega en Argentina, pero que pudiese mejorar el rendimiento físico y técnico de algunos jugadores para competir en un torneo de Alta Competencia.

Con el paso del tiempo el nivel se volvió más competitivo hasta que organizó la primera Copa del Mundo en 1987. Empezó a establecerse otro prototipo de juego con la llegada del profesionalismo y perfeccionamiento para superarse y competir con el objetivo de ganar.

En nuestro país, esa transformación inició en 2009 con la apertura de cinco centros de desarrollo del alto rendimiento, en el que entrenan todos los días jugadores elegidos de los seleccionados regionales de las categorías M18, M19 y M20. La creación de estos centros estuvo inspirada en la NFL, en Irlanda y Nueva Zelanda. Es un sistema propio que se armó según la idiosincrasia del rugby argentino. Se prestó total atención a como se llevaba a cabo en la NFL el drafteo de los jugadores, las becas universitarias, la comunión entre alto rendimiento-sponsors y el estudio.

Agustín Pichot, quien fue capitán de Los Pumas durante muchos años, sostuvo que fue muy difícil convencer en una primera fase a los dirigentes de la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA) con el Plan de Alto Rendimiento de Rugby (PLADAR), y que en el interior del país lo vieron enseguida y no tuvieron grandes complicaciones ya que es un sistema federal.

Recordemos que muchos de estos Pumas pasaron desde los 18 años por los centros, jugaron mundiales juveniles, llegaron a los Pampa XV y ahora a la Selección. El objetivo era proyectar jugadores para el sistema Puma y hoy se están viendo los resultados. La mayoría ya tiene cinco años de entrenamiento.

La performance que la selección nacional está consiguiendo en este mundial no es casualidad, debido a que hace unos años se empezó a trabajar con jugadores en Argentina para competir primero en niveles intermedios hasta llegar al Rugby Championship. Eso niveles intermedios son la Vodacom Cup (certamen entre equipos provinciales de Sudáfrica) y la Pacific Challenge (compiten los segundos seleccionados nacionales del Pacífico), donde los Pampas XV (producto del Pladar), dirigidos por Daniel Hourcade (actual entrenador puma) fueron campeones. A partir del año que viene, el país tendrá un equipo en el Súper Rugby.

Nueva Zelanda, Sudáfrica, Australia y Argentina son los cuatro mejores equipos del mundo de acuerdo a lo hecho en este Mundial y según el ranking de la IRB. En ese sentido, podemos afirmar que el país se acopló por una cuestión geográfica a un juego más parecido al de las potencias del Hemisferio Sur. Los pumas tienen una invitación de juego mucho más ambiciosa, más dinámica y osada, mientras que en el Norte es más trabado y estático.

Hasta el año 2011, la selección de rugby nacional se juntaba solo dos veces por año. El Pladar y las competencias llevaron a la conformación de un elenco que se entrena, juega y convive durante gran parte del año y que en 2016 se probará en la elite de los torneos por equipos (Súper Rugby).

La evolución albiceleste en la Copa del Mundo

La historia de los Pumas en mundiales arranca en Nueva Zelanda 1987. Argentina, con la dirección técnica de Ángel y Héctor Silva, aspiraba a superar la instancia inicial del tercer grupo; si bien estaba dominado por los All Blacks, la presencia de Italia y Fiji hacía suponer posible el paso a cuartos de final. Lamentablemente, la derrota inesperada frente a los fiyianos, y un triunfo no demasiado contundente frente a Italia (25-16) dejó fuera a los Pumas por diferencia de puntos. Argentina fue uno de los equipos que más trabajo dio a los All Blacks, finalmente campeones, en todo el torneo, pese a perder por 46 a 15.

El mundial de 1991 volvió a ser negativo. Competición jugada en Inglaterra, Gales, Escocia y Francia. Argentina llego con un entrenador nuevo, Luis Gradin, que había sido parte del equipo del 65 y ya no contaba con su figura Hugo Porta. Se buscaba una renovación con un equipo muy joven, con unos cuantos de sus titulares que habían debutado el año anterior. No fue un buen mundial: tres derrotas y jugadores lesionados, que se encontraron con un nivel muy superior al argentino.

Situación parecida ocurrió en la Copa del Mundo de 1995. A pesar de que Los pumas habían llevado un muy buen equipo, otra vez contaron con ausencias importantes, como la de Marcelo Loffreda, figura y capitán en 1994. Además, los entrenadores (el tucumano Alejandro Petra y el rosarino Ricardo Paganini, los primeros por fuera de Buenos Aires) no pudieron trabajar mucho con el equipo, ya que fueron elegidos poco tiempo antes del torneo. Una vez más fueron tres derrotas las que dejaron afuera a Argentina. Al final de la competición, un grupo de jugadores expreso que tenían que cambiar para seguir enfrentando a las potencias.

Un cambio se vislumbro en 1999. Luego de algunos problemas internos en el equipo y renuncias constantes de entrenadores, Lisandro Arbizu tomó el liderazgo como capitán, Agustín Pichot se presentó como líder y José Javier Tito Fernández se convirtió en el entrenador un dia antes de viajar a Gales. Allá hicieron historia ya que lograron acceder a los cuartos de final por primera vez, junto a una gran victoria en fase de grupos ante Samoa, después haber perdido siete partidos de manera consecutiva en los amistosos. La victoria ante Irlanda para pasar a cuartos parecía un milagro después de aquellos problemas antes de viajar.

La mayoría de los jugadores argentinos yendo a jugar al rugby profesional europeo prometía un buen Mundial en 2003, pero Australia trajo lo mismo que los tres primeros: eliminación en primera rueda, con una dolorosa caída en la revancha con Irlanda. Pichot, el nuevo capitán, asumió el error y tomó nota para que no se repitiera.

De la mano de Marcelo Loffreda en su segunda etapa como entrenador y con varios jugadores profesionales con algunas temporadas en Europa, se logro el hecho más histórico. Los pumas empezaron el mundial de Francia 2007 venciendo al local, rompiendo con todos los pronósticos. Luego llegaron a semifinales luego de vencer a Escocia. Cayeron ante Sudáfrica en semifinales, pero lo que se logro fue trascendental. Llego el bronce con un gran mundial de Felipe Contepomi, Juan Martin Hernández, entre otros.

La transición a Nueva Zelanda 2011 fue muy dura. Se sumaron derrotas, pero empezó a funcionar el Plan de Alto Rendimiento y nacieron los Pampas. Desde allí se nutrió el equipo dirigido por Santiago Phelan, ex jugador de los pumas. Otro digno y admirable acceso a los cuartos de final, perdiendo ahí nomás con los All Blacks.

En 2012 estallaron las peleas internas en el equipo, que explotaron el año 2013. Además, quedaron fuera del equipo Manuel Carizza, Gonzalo Camacho y Patricio Albacete. Renunció Phelan y asumió Daniel Hourcade. Las victorias al final de 2014 trajeron algo de calma y este trayecto final fue más tranquilo que los anteriores.

Ramiro Viñas y Fernando Velazquez (CTMG)

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