Un recuerdo sobre Di Stéfano y el partido que los mendocinos ganaron a Boca en La Bombonera

Como hemos de admirar a Maradona, Pelé y Cruyff uno de los cuatro mejores de la historia es Alfredo Di Stéfano, sin duda alguna el mejor futbolista y entrenador, querido por muchos aficionados del futbol. Hoy no queda más que recordarlo por sus grandes logros en el mundo deportivo y la marca que nos ha dejado.
Nacido en la provincia de Buenos Aires en 1926, educado por padres italianos, a los 19 años debuto en primera división de la máxima categoría de River Plate y con apenas 21 años ya se proclamaba campeón y máximo goleador del torneo, cinco años más tarde este grande de los tiempos triunfo con la camiseta de Millonarios de Bogotá, Colombia. Fue aquí donde comenzó a triunfar internacionalmente a tal punto que clubes como Real Madrid y Barcelona se disputaran por la Saeta Rubia (apodo por el que era conocido). Estos veían al jugador ideal para formar un buen equipo a nivel europeo.
Pero finalmente fue contribuido por el Real Madrid, donde jugaba un fuerte liderazgo como delantero, durante los once años que jugó en el Real Madrid demostró su extraordinaria capacidad goleadora, 308 fueron los goles convertidos y 18 títulos en tan solo once temporadas.
Di Stéfano cambio totalmente la perspectiva del club del Real Madrid, el cual necesitaba de un icono que hiciera despegar el club, ya que este había ganado solamente dos ligas y no se equivocaron en elegir a un jugador de altísima categoría. Con el Europa logro conquistar 5 copas.
Ademas Alfredo Di Stéfano fue reconocido con dos Balones de Oro entre 1957 1959 como el mayor representante de un equipo de ensueño, como lo era el Real. Di Stéfano fue el único jugador del mundo que poseía un Súper Balón de Oro, el cual en el año 1989 fue cuando recibió este trofeo, que hoy se lo puede contemplar en el Museo del Real Madrid.
En su papel como dirigente argentino, dirigiendo nada menos que a River y Boca las mayores potencias del futbol nacional. En el año 1969 dirigió a el equipo Xeneize y en 1981 al Millonario. Fue en el 69 cuando Boca logra el primer título a nivel Nacional. Así empezó a gestarse unos de los más recordados conjuntos boquenses, ese que se recuerda como “Boca del 69”; fue la noche del 16 de noviembre del año ya mencionado, cuando San Martin le ganaba a Boca que sería campeón, dirigido por Di Stéfano en la famosa Bombonera por los viejos torneos nacionales.
Algunas personas mayormente adultas, que recuerdan a ver visto dirigir estos dos equipos dicen que era fantástica la técnica que usaba dándoles energía a sus jugadores y como organizaba la formación del equipo. Diarios como Minuto Uno, recuerdan al gran Di Stéfano como un dirigente que a la hora de poner a jugar a sus once jugadores armaba un equipo sólido en defensa pero letal en ataque. Por esto fue que obtuvo media docena de títulos como técnico de equipos españoles y argentinos.
Regresó a España como preparador del Valencia, con el que ganó la liga, y luego del Real Madrid durante dos temporadas; y en el año 2000 fue nombrado presidente de honor del Real Madrid, cargo que fue el que conservo hasta su fallecimiento.
Luego de sus grandes triunfos Alfredo Di Stéfano a sus 88 años venia de sufrir percances tras percances cardiovasculares, incluido un bypass que se le instalo en el año 2005 en Valencia. Antes de que llegara el luto en el futbol mundial, Di Stéfano sufrió de muerte cerebral, tras ser intubado, asistido por respirador mecánico. No paso mucho tiempo que un grande se iba.
Alfredo muere el 07 de julio de 2014, sin más coincidir con la historia futbolera, Argentina se encontraba jugando el mundial en la etapa de semifinales. Ese día en que el futbol se vistió de luto grandes compañías de diarios nacionales internacionales lo rememoraban con títulos impresionantes solo como a un grande se lo puede homenajear.
Di Stéfano era considerado por muchos un ilustre del futbol, fue un gran futbolista capaz de todo o incapaz de nada decían periodistas de diarios famosos como El País, diarios de la web oficial de Real Madrid.
“Lo mío siempre ha sido tarea de muchos”, era una de las frases más recalcables del gran Alfredo.

<code>RECUERDO
Ineludible recuerdo, el de la noche del 16 de noviembre del ’69 cuando San Martin le ganaba a Boca, equipo dirigido por Alfredo Di Stéfano. Destrozaba todos los pronósticos deportivos y es recordado por unas de las grandes historias futboleras del público mendocino.

alfredo

por: Gonzalez Pabla Belen (CTMG)
FOTO: DAILY MAIL.COM.UK/INTERNET
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DI STEFANO: BOCA EN SU HISTORIA (Y UN TRIUNFO MENDUCO EN LA BOMBONERA)

Murió Alfredo Di Stéfano, un jugador de todos los tiempos. Eco de un futbolista multigenial. Un jugador de otra época, de todos los tiempos. Modernista de ayer, hoy y mañana. Gran monumento del fútbol. Un jugador completo. Un líder carismático. Todo eso y mucho más fue Alfredo Di Stéfano, que murió el 7 de julio de 2014 a los 88 años, tras sufrir un paro cardíaco el sábado 5 de julio junto al estadio Santiago Bernabéu.
Entró al Hospital Gregorio Marañón, de Madrid, con un “pronóstico grave” y, luego de estar dos días en coma inducido, la Saeta Rubia, se fue un lunes por la tarde.
Anteriormente, Di Stéfano había sufrido problemas cardiovasculares que llevaron a la colocación de un cuádruple bypass, en el 2005, en Valencia. En su último mes, había vivido siete ingresos hospitalarios.
Junto con Maradona, Pelé y Cruyff, el argentino, nacionalizado español, fue uno de los mejores jugadores del mundo. Fue un futbolista panorámico. Le sobraba el número en la camiseta porque era imposible fijar una posición debido a sus infinitas cualidades. Su lema era: “Soy toro en mi rodeo y torazo en rodeo ajeno”. Con La Saeta al frente, uno eran once: tenía mala leche para defender, piernas para atacar, cintura para regatear, cerebro para asistir, muelles para cabecear, empeines de plomo para disparar y hasta destreza con los tacos para dejar a la vieja en la red. Así lo describen los cronistas del madrileño diario El País.
Di Stéfano se definía como un chico normal, feliz. Era el mayor de tres hermanos. Nació en Barracas, Buenos Aires. Venía de una familia de campesinos. Gente obrera, humilde. Su padre jugaba en River, pero no pudo seguir porque se lesionó, luego terminó en Boca.
Su primer equipo de barrio se llamó Unidos venceremos. Luego pasó a Sportivo Barracas; a los 15 años se probó en River y quedó. Allí debutó a los 17 años, en un partido amistoso contra San Lorenzo, en 1943. Oficialmente lo hizo el 15 de julio de 1945. Fue a préstamo al Club Huracán. Luego volvió a River en 1947, donde ganó un título local 47 y el sudamericano con la Selección.
Fue contratado por Millonarios de Colombia. Jugó entre 1949 y 1953, ahí ganó tres ligas. En 1950 se casó con Sara en Buenos Aires, y tuvo seis hijos: Nanette, Silvana, Alfredo, Elena, Ignacio y Sofía.
Al terminar su contrato con Millonarios, fue vendido al Real Madrid. Allí vivió los mejores años de su carrera. Se convirtió en un icono del Real Madrid. Con los merengues alcanzó la gloria, ganó cinco Copas de Europa, ocho Ligas y una Intercontinental. Además, fue el máximo anotador del Real con más de 300 goles en 1990, hasta que lo alcnzó Butragueño, y fue Multicampeón. Se consagró el mejor jugador del fútbol europeo. Cambió la perspectiva del Real Madrid y también del fútbol español y europeo. Se nacionalizó y debutó en la Selección de España en 1957. Ganó el Balón de Oro como mejor jugador europeo en dos oportunidades: 1957 y 1959.
Alfredo triunfó en Argentina, Colombia y España. Pero lo curioso fue que ni con Argentina ni con España jugó un Mundial.
Concluyó su carrera futbolista en el Español del Barcelona, a los 38 años. “Es un equipo que no se puede permitir el lujo de retrasarme en el campo con la idea de que organice el juego: he tenido que jugar adelantado y eso, lógicamente, lo he acusado”, explicó en 1965, según El Gráfico.
Luego de retirarse, decidió seguir en el campo de juego, pero esta vez con otro rol: director técnico. La Saeta Rubia, en 1969, fue entrenador en Boca, en donde salió campeón con Meléndez, Madurga, Marzolini y Rojitas, y en 1985, pero no le fue bien. Luego, fue campeón con el Valencia en la temporada 1970/71 y la Recopa Europea en 1979, y también con River en 1981. Pasó por el Elche, Rayo Vallecano y Sporting de Lisboa. Volvió a España a dirigir al Real Madrid. Pero en 1985, retomó el Valencia, cuando los ascendió a la Primera División en 1987. Su último trabajo como entrenador fue en el Real Madrid en la temporada 1990/91.
Con una personalidad huraña, irónico y de pocas pulgas, Alfredo decía: “El jugador no nace; el jugador se hace de pequeño. Todo es práctica, como la del pianista. Si desde pequeño uno hace deporte y va perfeccionando sus expresiones corporales, adquiere esa destreza que luego aplicará como profesional (…) “.
Fiorentino Pérez lo nombró Presidente honorario del Real Madrid, donde paso sus últimos 20 años recibiendo premios y dando entrevistas a los medios de todo el mundo.
Tenía dos contratos con el diario Marca. Unos era para escribir, y el otro, por el que cede su nombre para un trofeo del periódico.
Ya en su vejez, Alfredo luchaba contra problemas cardiovasculares. Debido a esto, el 24 de abril de 2013, sus hijos acudieron al Tribunal de Madrid para pedir la incapacidad de su padre. El 1 de octubre del mismo año, lograron su custodia y la de sus bienes.
Alfredo Di Stéfano, apodado La Saeta Rubia. Fue el primer gran futbolista panorámico, capaz de hacer todo en el campo, ese campo que se transformaba en un campo de batalla en el que él dejaba todo. Se desplazaba por el lienzo verde haciendo malabares para dejar al rival paralizado, y llegar a pararse frente a esos tres palos blancos y poder dejar la pelota en la red.
“Di Stéfano fue, es y será ese jugador que anticipa el futuro para asombro de todos. La leyenda ya es leyenda”
MENDOCINOS Y EL “DI”
Cronistas mendocinos relataron y comentaron para distintos medios locales el partido de Boca Juniors y San Martín de Mendoza, de la primera división, por la 13ra fecha de los viejos torneos Nacionales de la AFA. Di Stefano era el cotizado entrenador de los xeneixes. Fue la noche del 16 de noviembre de 1969. Juan José Martínez, Antonio Bibiloni y Rolando Bolognesi son recordados entre los periodistas que gritaron aquel inolvidable gol de Miguel Achaval cuando el Albirrojo mendocino le ganó 1 a 0 al Boca de Di Stéfano en la mítica Bombonera. Con ese resultado le quitó el invicto en el campeonato. Una hazaña. Fue como el triunfo del modesto Capiatá, de Paraguay, días atrás, en el mismo escenario por la Copa Sudamericana.

FLORENCIA MOYANO (CTMG)

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