Padre Grassi: condenado luego de 11 años de estar en libertad

El tribunal Oral Criminal 1 de Morón, resolvió la inmediata detención del sacerdote Julio Cesar Grassi, condenado en tres instancias por abuso sexual y corrupción de menores.
Los casos de abuso sexual cometidos por miembros del clero de la Iglesia católica, hacen referencia a una serie de condenas, juicios e investigaciones sobre casos y crímenes de abuso sexual infantil cometidos por sacerdotes y miembros del clero católico. La Iglesia argentina ha tenido entre 2004 y 2009 al menos cuatro sacerdotes condenados por abuso de menores;
El sacerdote Luis Sierra (39) fue condenado en noviembre de 2004 a ocho años de prisión por abusar sexualmente de tres monaguillos que asistían como alumnos a un colegio religioso de Claypole, donde él enseñaba.
En noviembre de 2007, la Justicia condenó al sacerdote Mario Napoleón Sasso a 17 años de prisión porque consideró que había abusado sexualmente de un grupo de niñas de entre 11 y 14 años que concurrían al comedor comunitario de Pilar que estaba a su cargo, en la localidad de Pilar.
A finales de 2009 el monseñor Edgardo Storni, exarzobispo de la provincia de Santa Fe, fue condenado a ocho años de prisión por abusar sexualmente a un seminarista en 1992.
En Octubre de 1987, Julio César Grassi es ordenado sacerdote, 6 años despues crea la Fundación “Felices los Niños” en Hurlingham. En junio de 2009 fue condenado por abuso sexual y corrupción de menores agravada pero no fue preso. A pesar de que la condena fue confirmada en setiembre de 2010 por el tribunal de Casación el padre quedó en libertad viviendo en la Fundación, dando misa, gozando de una libertad morigerada con el condicionamiento de que no mantuviera contacto con los menores de la Fundación.
Hecho que en 2012 fue sancionado, ya que El Tribunal Oral en lo Criminal 1 de Morón dispone la detención domiciliaria, solicitada por la fiscalía tras un supuesto encuentro que Grassi habría tenido con el abogado Fernando Burlando en la Fundación Felices Los Niños, a la cual tenía prohibido ingresar.
Con respecto a la corrupción, a Grassi se lo acusa de satisfacer sus bajos deseos, con un menor de trece años de edad -Gabriel- conductas que no podía ignorar, que eran aptas para desviar el normal desarrollo de su sexualidad.-
No solamente se trata de la ejecución de actos de connotación sexual con un menor de su propio sexo, sino de la influencia en la psiquis de la víctima mediante palabras y gestos que pretendían lograr en el menor la idea de que se trataba de una situación normal. Que lo viera como su padre, eran las palabras del Sacerdote, que era normal que los hombres se conocieran, mientras llevaba a cabo estas conductas, tratándose de algunos de los conceptos que según la víctima el autor trataba de inculcarle, con lo que se va evidenciando la idea aceptada de corromperla. También se probó que en este camino el acusado fue avanzando gradualmente, proponiendo cada vez un avance con relación al paso anterior.

Y así lo aseguró Ana María Romagnoli, psicóloga Esc- 1-049 “Esto es influir voluntariamente sobre la normal formación sexual del menor para obtener que aceptara estas relaciones homosexuales como si fueran normales” .La influencia de un mayor sobre un menor para que éste acepte o permita la ejecución sobre su cuerpo de conductas homosexuales, que no son las que genéticamente debiera tomar normalmente según su condición, y además sobre un menor que por su desarrollo psíquico tiene la orientación sexual indefinida y en vías de definición.
Lo que más llama la atención según observaciones, es como Grassi, quedó libre y luego de 11 años de libertad e impunidad recién este año se realice una verdadera condena, cuando ya había sido condenado en 2009 a 15 años de prisión, teniendo en cuenta las pruebas necesarias para que este tema no se desviara. “Soy inocente y lo voy a demostrar con pruebas”, dijo el sacerdote pero después pidió la nulidad del juicio. “Aquellos que consideran que hay justicia, recen para que sea plena”, dijo a la salida de los tribunales. “Que haya justicia”, agregó.
El papa Francisco ha pedido que se actúe con firmeza contra los clérigos que hayan cometido abusos sexuales sobre menores para que sean llevados ante la justicia, invitó a la jerarquía de la Iglesia a promover «ante todo medidas de protección de los menores» y a que «se ayude a todos aquellos que han sido víctimas de violencia en el pasado», en tanto que impulsó a las conferencias episcopales de todos los países a «formular y actuar» las directivas establecidas.
Las autoridades máximas de la iglesia están dispuestas a erradicar estas prácticas, fue relevado de sus funciones el referente

principal de una muy importante congregación por orden del Papa Francisco, al haberse comprobado que algunos de sus integrantes habían incurrido en forma reiterada en estas execrables conductas. También se han constatado numerosos casos de sacerdotes complicados en situaciones similares que ante quejas y denuncias por parte de la misma comunidad, fueron protegidos por la jerarquía religiosa y trasladados a otras jurisdicciones, sin que hubieran recibido ni penas ni castigos de ningún tipo.
La conducta de Gabriel en la búsqueda de justicia merece una reparación para todos los jóvenes que viven hoy su misma situación. El permiso que el tribunal le dio a Grassi para ingresar a la Fundación después de considerarlo un abusador sexual y corruptor de menores, da a pensar en que no todo lo que es lícito es honesto.
Los jóvenes conocidos como “Ezequiel” y “Luis”, también acusaron al cura, pero los jueces Luis Andueza, Mario Gómez y Jorge Carrera entendieron que las pruebas no eran suficientes. Gabriel traspasó el duro proceso para demostrar los abusos, primero, y los embates en su contra, después. “Concurrí a todas las citaciones y me sometí a pericias. Grassi se negaba a todo. Me trataba de mentiroso y de delincuente, repetía mi nombre y distribuía mi imagen” y agregó “Llegó el juicio oral.. Una vez más, ante su mirada amenazante, sostuve mi verdad”
Probablemente debemos saber que detrás de toda esta escena se encuentra un poder muy grande. Que llega a un punto en que ni los representantes de los partidos políticos puede deberse a la prudencia excesiva con la que se manejan cuanto de por medio aparece la iglesia y sus sacerdotes. Nadie quiere conflictos con las sotanas.

ENTREVISTA
Fortunato Mallimacci, doctor en Sociología
École des Hautes Études en Sciences Sociales de París.
-¿Cómo influye este hecho?
“Este caso influye negativamente en la sociedad, no puede ser que a alguien que se lo haya condenado por abuso y por pedofilia, este libre. Y pierden credibilidad actores muy importantes, que pasen los años y que recién ahora el propio obispo diga; Bueno vamos a ver todavía, no sabemos, muestra la enorme diferencia de lo que se dice y lo que se va a hacer.”
-¿Qué quieren los argentinos en este aspecto?
“La sociedad argentina quiere trasparencia, justicia y no tolera más que se protejan aquellas personas que cometen estos delitos.”
-¿Qué piensa sobre este caso?
Y que luego de 2 años de ser condenado, Grassi pudo hacer eso y que no sea sancionado por la propia institución con aquello que viene creciendo con los años, es decir no expulsarlo de la Iglesia muestra algo que también eh venido investigando, y es esa complicidad por parte del poder económico, poder mediático, poder judicial y el poder católico una vez más complicándose a medida que no se toma ninguna decisión “

Carolina Morales (CTMG)

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