Muerte digna es el debate

Los primeros días de mayo del 2012 el Senado argentino sancionaba por unanimidad la ley 26.742 de Muerte Digna, que fue en realidad una modificación de la antigua ley 26.529 de Derechos del Paciente. En la ley sancionada el 9 de mayo del año pasado se plantea profundamente la dignidad y los derechos de los enfermos terminales, llevando alivio a miles de pacientes y a sus familiares.
Varias cosas son las que prevé la nueva ley. En primer lugar la “autonomía de la voluntad”, es decir que el paciente que se encuentre en un estado de salud irreversible tendrá toda la libertad de aceptar o no determinados procedimientos médicos y/o drogas, sin que tenga que expresar la causa de su decisión. Además el afectado deberá dejar por escrito y ante notario su decisión luego de haber sido informado precisa y claramente sobre su estado de salud, el procedimiento propuesto y sus beneficios, como así también los riesgos y efectos secundarios.
Para informarnos más sobre el tema nos reunimos con Francisco Javier Guardiola, que como presidente del Colegio Notarial – entre 2007 y 2011- creó el registro de Actos de Autoprotección.
¿Cómo surgió el proyecto del registro de Actos de Autoprotección y de qué se trata?
En el registro se anotan minutas, es decir un resumen de aquellos instrumentos que han sido autorizados ante un notario y que tienen relación con instrucciones dadas libremente por una persona para que sean cumplidas cuando sus facultades mentales o motrices se lo impidan. No era un tema nuevo para los notarios en el país, ya que en otras provincias se habían puesto en marcha similares emprendimientos. El registro al no estar creado por ley en la provincia de Mendoza simplemente fue una iniciativa del sector profesional que nuclea a los notarios, por lo tanto es de carácter voluntario el hecho inscriptorio.
¿Cuál es el valor de un registro de esa naturaleza?
Significan avances institucionales que permiten el desarrollo cada vez más pleno de las voluntades individuales, en concordancia con el espíritu progresista y protector de tales derechos que tiene nuestra constitución nacional desde 1853.
¿Piensa que la nueva ley tendrá aceptación social?
Creo que la ley tendrá una aceptación social muy grande y que poco a poco va a ir creciendo el uso de los beneficios de dicha ley. Se trata de un tema de profunda sensibilidad que se ocupa de las decisiones acerca de la salud y de la vida de las personas pero que nos lleva también a contemplar otros derechos, como son los de índole patrimonial o el derecho de familias, que también pueden ser regidos anticipadamente, previendo una situación de incapacidad.
El escribano Guardiola nos abre la posibilidad de entender la ley desde el punto de vista notarial y del derecho, para así poder adentrarnos en casos puntuales e importantes como el de Camila Sánchez, un caso resonante que llevó la ley al Congreso de la Nación.
Camila fue un bebé que por una mala praxis vivió sus primeros 3 años de vida en estado vegetativo. Sus padres, Carlos y Selva, reclamaron desde un primer momento la sanción de la ley que les permitiera retirarle el soporte vital a su hija, para que de esa manera terminara su sufrimiento. Tras evaluar si la enfermedad de Camila se encuadraba dentro de la ley, los médicos decidieron desconectar el soporte respiratorio el 7 de junio de 2012. Camila pasó, así, a ser la primera usuaria de la ley 26.742
Con esto se pone en discusión indeterminados temas, en los que entran en juego la religión, la ética, la moral y la dignidad. Hay quienes piensan que nadie puede decidir por la vida de otro o de uno mismo, hay también quienes opinan que somos dueños de nuestras vidas y podemos hacer lo que deseemos con ella. Hay otros que se plantean si es lo mismo retirar un soporte vital que dejar morir a alguien.
Entre los argumentos en contra se encuentran los de gran parte de la Iglesia católica que considera que la ley de muerte digna favorece una “pendiente peligrosa” en contra del derecho a la vida en otros campos, con esto hacen referencia a casos como el de la clínica suiza “Dignitas” que proporcionan un suicidio asistido a cualquier persona, sin que sea necesario que padezca una enfermedad terminal. Estas corriente también expresan que la ley empeora la relación médico-paciente e incluso la relación paciente-familiares. Opinan que debe eliminarse el dolor y no al enfermo. Incluso se ha llegado a afirmar que los pacientes que deciden no seguir con tratamientos no están psíquicamente sanos.
Podría acusarse de retrógrado plantearse este tipo de cosas cuando ya Platón afirmaba que “es preferible quitarse la vida, a una vida sin sentido y con sufrimiento” y cuando Cicerón hablaba de la “muerte digna, honesta y gloriosa”.
Sin duda, la muerte digna seguirá siendo tema de debate en la Argentina, sólo es cuestión de que se note el progreso social y médico que traerá para que todos lo vean como un avance en la dignidad y los derechos humanos.

Milagros Guardiola (CTMG)

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