En Mendoza no existe una ley que regule los natatorios

Tras la muerte de Eugenia Alaniz se volvieron a plantear algunos interrogantes respecto a la seguridad y control sobre estos espacios.
El pasado 26 de abril la nadadora federada de 16 años, practicaba largadas de cabeza con las manos al costado del cuerpo, cuando por una mal movimiento el impacto le produjo una luxofractura cervical en la primera, segunda y tercera vértebra, lo que le causó la parálisis de todo su cuerpo de manera irreversible. Además la lesión le causó daños neurológicos y respiratorios. Inmediatamente fue auxiliada por profesores, entrenadores y compañeros hasta que llegó la ambulancia y fue trasladada al Hospital Central.
Tras permanecer un mes internada, Alaniz sufrió un paro cardiorrespiratorio y falleció el 27 de mayo. La joven nadaba desde los 6 años, llevaba un riguroso entrenamiento de natación representando en competencias a la empresa Gustavo Oriozabala, concesionario de la pileta del Gimnasio Municipal N° 1 en la Quinta Sección, Capital.
El desafortunado desenlace de los acontecimientos generó algunos interrogantes respecto a la seguridad en la práctica del deporte. Anteriormente, en el año 2006, ya se habían planteado ciertos cuestionamientos luego de la muerte de Gisela Sánchez de 12 años, en el club de la Universidad Nacional de Cuyo.
Acerca del tema, fuentes del Gobierno afirmaron que la regulación de los natatorios es inexistente. Es decir, no hay una ley provincial que contemple específicamente todos los aspectos de esta actividad. Los controles en la actualidad dependen únicamente de la voluntad de cada Municipio, que regula por intermedio de ordenanzas propias, una lista de requisitos a cumplir para habilitar los espacios.
Entre las exigencias que examinan las Comunas coincide la necesidad de que las piletas destinadas al público cumplan con las condiciones de salubridad del agua y con los niveles aceptados de cloro. Otro aspecto que controlan es la infraestructura general de los clubes y su entorno. Por último, exigen que cada natatorio cuente con guardavidas preparados.
Sin embargo, como explicó Pablo Espina, director de Deportes de Capital, coexiste toda una serie de aspectos involucrados en el funcionamiento interno de los balnearios que están librados al azar de los propietarios y que deberían estar de algún modo reglamentados, porque “la seguridad no puede garantizarse sólo con el control de la limpieza y una persona que vigile la actividad en las piletas”, dijo.
“La ausencia de una regulación es una deuda que tenemos como mendocinos, una discusión que se dio hace ya varios años en la Cámara de Diputados durante el ’89 y que luego se diluyó hasta tomar nuevamente impulso en el 2009. Por desgracia el debate no concluyó en nada”, subrayó.
El profesor Espina también recalcó que de proponerse una ley sería importantísimo controlar la educación y la capacitación de los guardavidas, ya que en la actualidad pueden ejercer el oficio aquellos que demuestren la aprobación de un curso de la Cruz Roja que es de primeros auxilios, pero no de salvataje en caso de algún incidente.
Es un tema de importancia debido a la responsabilidad civil de las instituciones y a la vez responsabilidad de los usuarios y deportistas al momento de realizar ciertas prácticas.
Pía Espina (CTMG)¨
natación Foto: http://www.yomeamomas.com/Internet

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